En la actualidad son muchas las clínicas dentales que optan por ofrecer la primera visita de manera gratuita. De hecho, es como si fuera algo normal e incluso evidente que la primera vez que acudes a un profesional de la odontología no debas pagar nada.

Los motivos de esta estrategia no son otros que comerciales, pues en realidad se espera obtener más beneficio económico ofreciendo gratuitamente la primera visita.

¿Cómo? Pues sencillamente, y en la gran mayoría de casos, poniendo todos los esfuerzos en la acción “comercial” una vez el paciente ha entrado (gratuitamente) por la puerta de la clínica. Dicho de manera sencilla: tú entra que ya nos encargaremos de cobrarte algo. A partir de aquí, lo que pueda pasar no siempre será una cuestión de salud bucodental, ya nos entendemos.

¿Qué argumentos esgrimen quienes no cobran la primera visita?

Aunque en ocasiones se apela a un sentido de responsabilidad o de ética profesional, en el sentido de favorecer que el paciente pueda elegir libremente a su dentista, la realidad es que no cobrar por una visita y un presupuesto es sencillamente una estrategia comercial.

El mercantilismo puro y duro entró hace ya unos cuantos años en la odontología y la competencia de precios de las grandes cadenas “low-cost” es voraz.

Lo que importa es que entres en sus clínicas que ya se encargarán de venderte algún tratamiento.

Evidentemente, cuando una empresa con ánimo de lucro ofrece algo “gratis” es porque lo va a recuperar por otro lado. ¿Por dónde? Para responder daremos un dato: el 80% de las denuncias a dentistas son a clínicas dentales low-cost, y éstas son el 20% de clínicas. O sea, las clínicas dentales de franquicias, cadenas y demás modelos low-cost que no cobran la primera visita tienen 16 veces más denuncias que las tradicionales. Algo harán mal.

¿Qué podemos esperar de una primera visita?

Independientemente del precio que pague o no el paciente, de la primera visita a tu dentista deberíamos esperar, por un lado, que nos evalúen tanto nuestra salud y estado bucodental como la motivación real que nos ha llevado al dentista y, por otro, que nos ofrezcan una o, si es posible, varias soluciones al problema, o sea, que nos diagnostiquen para ofrecernos un plan de tratamiento adecuado a nuestra situación.

De la primera parte deriva la necesidad de que el/la odontólogo/a realice una correcta exploración, algo que exige además que te hagan radiografías orales y que lógicamente se interese por lo que realmente motiva tu visita al dentista.

De la segunda, que sean expertos en la materia, que sean honestos y que los profesionales no tengan la necesidad de cumplir con unos objetivos de facturación. En este sentido, ¿cómo crees que va a afectar al dentista que te realiza el diagnóstico el hecho que deba facturar una cantidad determinada? ¿Crees que pensará solo en tu beneficio? Si lo hace acabará despedido.

¿Qué motiva las visitas al dentista?

No siempre es el dolor el culpable de la visita al dentista.

Otras personas acuden porque no pueden masticar bien o tienen problemas funcionales, otras porque quieren estar más guapas y otras porque sus parejas quieren que mejoren su sonrisa. Saber el motivo o motivos reales de visita es imprescindible para ofrecer al paciente un plan de tratamiento que se adapta al “porqué” de la visita, o sea, que solucione el problema que percibe el paciente y no el que percibe el profesional. Si no sabemos qué mueve a esta persona nunca podremos satisfacerla.

Del mismo modo, si el odontólogo tiene que llegar a unos cupos, ¿cómo crees que afectará al diagnóstico? No son pocas las caries falsas que se obturan en estas clínicas dentales.

¿Qué coste aproximado tiene para el centro una primera visita?

Cuando se nos estropea la lavadora y un profesional acude a nuestra casa para repararla hemos de pensar que, como mínimo, esta persona tiene unos estudios y una preparación para poder reparar electrodomésticos, un vehículo para trabajar, unas herramientas determinadas y, sin duda, deberá de haber cumplido religiosamente con sus tributos y normativas para poder ejercer. En resumen, esta persona ha hecho una inversión que tiene que costear con honorarios cuando te visita para arreglarte la lavadora.

Pues bien, en una clínica dental “normal”, el coste de poder recibirte, explorarte, diagnosticarte y ofrecerte un presupuesto puede ser mareante.

Empezando por la formación en odontología, que es de las más costosas, continuando por el coste de tener una clínica dental, con maquinaria carísima (sillones dentales, equipos radiológicos, esterilización, electrónica, etc.), permisos, controles mensuales y anuales, seguros, profesionales, y acabando con unos materiales de trabajo que por el simple hecho de ser “dentales” tienen un precio exorbitante.

En resumen, una clínica dental legal media puede tener un coste por hora de unos 150€ a 300€.

Si además quieres ser un innovador y tienes una política de calidad estricta, algo que exige tener los mejores materiales, los mejores profesionales y todas aquellas tecnologías que mejoren la experiencia de los pacientes, el precio puede ser (mucho) más elevado.

Pues bien, cuando alguien no te cobra por su trabajo y la inversión realizada, o bien espera recuperar la pérdida ocasionada en la visita “gratis” haciendo muchas visitas y “colocar” muchos tratamientos (ir a cantidad, normalmente bajando la atención y la importancia que le dan al paciente), o bien pretende captar al paciente a través de bajos precios o de fórmulas “atractivas”. Dicho de modo sencillo, el no cobrar la visita es como “regalarte” un vale descuento por la compra de una cantidad determinada de producto: el descuento lo acabas pagando pero de manera implícita. Quizá es por eso que la figura de “asesor dental” solo la encontrarás en clínicas dentales low cost como cadenas, franquicias o clínicas dentales de mutuas: porque lo que te restan normalmente por la parte médica (peores materiales, peor atención, peores profesionales, peores garantías, etc.), te lo ponen por la comercial (te acaban vendiendo cosas que no necesitas para compensar el bajo precio).

¿Por qué cobramos la primera visita en Sanz Clínica Dental?

Principalmente porque no creemos en que no cobrar favorezca al paciente y en la calidad de nuestro modelo de atención.

El conocimiento y la atención de calidad deben pagarse, como cualquier servicio profesional, y pensamos que lo de “visita gratis” es propio de modelos que mercantilizan la odontología basados en el Low Cost (i Low quality).

Nosotros no pertenecemos a este mundo, la odontología es sagrada. Es más, pensamos que poder ofrecer la calidad que ofrecemos hemos de cobrar, de lo contrario tendríamos que reducirla de algún modo o cambiar nuestra forma de ser. Quizá en un primer momento el paciente cree que sale beneficiado por el hecho de no pagar, pero poco de lo que salga de una visita gratuita va a ser auténtico, honesto y estrictamente “médico”.

Es por todos y todas conocido que lo barato suele salir más caro.

No son pocos los pacientes que acaban maldiciendo a esa típica clínica dental que le ofreció el implante a 1.000€ y luego le duró dos meses.

¿Asesor dental? No, gracias, presupuestos los realiza el/la doctora sin atender a su precio

En nuestra clínica no tenemos asesor dental, ni comercial, ni nada lo más remotamente parecido.

En nuestra clínica dental no se “venden” tratamientos. Por el contrario, nosotros dedicamos todos los esfuerzos a atender a nuestros pacientes y a ofrecerles lo que médicamente creemos más adecuado una vez escuchado los deseos del paciente. En este sentido, puesto que nuestros intereses están cubiertos con el cobro de la primera visita, no tenemos que vender nada más. Es más, una vez escuchamos, exploramos, diagnosticamos y ofrecemos soluciones, el paciente sabe que lo que se le ha aconsejado es lo que honestamente consideramos lo mejor. Puesto que ya cobramos la visita, nuestro trabajo está pagado y no tenemos que recuperarlo con el tratamiento, algo que no sucede cuando la visita es teóricamente gratis y abunda el sobre-diagnóstico (ver cosas que no hay…).

Ya sabéis, cuando la primera visita sea gratuita recordad que, sin duda, buscarán amortizar la visita por algún lado.

¿Quieres tener unos dientes de cine?

En Sanz Clínica Dental damos facilidades a nuestros pacientes para que tengan los dientes con los que sueñan.

Especialista en odontología estética, conservadora y prótesis dental
La Dra. Natalia Sanz es la tercera generación de dentistas Sanz y una auténtica apasionada de la odontología. Formada en odontología conservadora, prótesis y estética dental, su ambición es sencillamente hacer felices a todos sus pacientes.

Psicólogo y gerente de la clínica dental
Formado en Psicología, Sexología, Terapia de Parejas y Gestión de personas y Equipos, Xavier Rodríguez es el director y arquitecto del actual modelo en odontología psicoemocional de Sanz Clínica Dental.

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