Nadie duda que la salud bucodental es importante para las personas ya que influye directamente en funciones como la masticación, la digestión, el habla o las relaciones interpersonales.

No obstante, no todas las personas son conscientes de la gran importancia que tiene el estado de nuestra salud bucodental para nuestra salud general.

Así, y como muestra la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) y otras entidades sanitarias, las infecciones en la cavidad oral están relacionadas con alteraciones diversas como, por ejemplo, diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas con el embarazo (parto prematuro, abortos, peso bajo en recién nacidos, etc.), disfunción eréctil, cefaleas, dificultades respiratorias, dolor cervical, artritis reumatoide o incluso Alzheimer.

Por tanto, la salud bucodental no solo es determinante para nuestra boca sino que también lo es para todo nuestro organismo.

En efecto, la importancia de la salud bucodental para nuestro organismo sugiere que la atención odontológica debe ser una prioridad para nuestra salud, así como seguir los consejos y las pautas de los especialistas bucodentales.

Tu dentista no solo puede ayudarte a tener una buena salud bucodental sino que puede hacer que tu vida sea sencillamente mejor.

Cuándo acudir al dentista

Los motivos para acudir al dentista son muchos y no siempre fáciles de asociar con la necesidad de una visita odontológica. Veamos:

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Dolor en uno o varios dientes

El motivo clásico y por excelencia de la visita al dentista. Casi todas las personas hemos sufrido en alguna ocasión dolor en alguna pieza dental. Puede ser un leve dolor o un fuerte dolor que se irradia tanto a la zona bucodental afectada como a parte de la cabeza.

Normalmente el dolor de dientes esconde una caries dental, un absceso dental o la erupción de alguna pieza (muelas del juicio). Sea cual sea el origen del dolor, la recomendación en estos casos es acudir cuanto antes al dentista ya que una demora puede acabar con una extracción de la pieza afectada.

Así, la posterior ausencia dental acabará siendo otro motivo de consulta al dentista que podemos incluir en la categoría “necesidad de dientes”.

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Sangrado de encías

Pese a que en ocasiones se llega a pensar que el sangrado de las encías es algo normal en la higiene diaria, la realidad es que el sangrado de las encías suele esconder acumulación de sarro y placa bacteriana en la boca, algo que provoca la inflamación y la irritación de las encías y el consiguiente sangrado.

Es más, el sangrado de las encías suele estar asociado a gingivitis, esto es, una patología de las encías que de no corregirse puede derivar en periodontitis y, en los casos más graves, en la pérdida de dientes.

No obstante, la buena noticia es que la gingivitis puede corregirse con higienes dentales profesionales, acompañadas de una higiene diaria adecuada. De no tratar la gingivitis, sin duda acabará amenazando el futuro de las piezas dentales.

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Halitosis

Cuando notes que el sabor de tu boca es amargo y tiene mal aliento es probable que padezcas de alguna afección periodontal, sufras de caries extensas o tengas alguna infección en la boca.

Si este es tu caso, nuestro consejo es que visites cuanto antes a tu dentista ya que el mal aliento puede ser solo la punta del iceberg.

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Dolor de mandíbula, cabeza y/o cervicales

En ocasiones los problemas bucodentales acaban afectando a zonas próximas.

Este sería, por ejemplo, el caso del bruxismo, que por su naturaleza (hábito de apretar y rechinar los dientes), provoca dolores cervicales y cefaleas importantes.

Además, teniendo en cuenta que el hábito bruxista suele aparecer durante el sueño, la sintomatología suele manifestarse en el momento de despertar.

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Otras causas

En ciertas ocasiones los síntomas como llagas bucales que no sanan o bultos en la cavidad oral son el síntoma de que debemos de acudir al odontólogo para solucionar un posible problema bucodental.

Este suele ser el caso de las personas que usan prótesis dentales, ya que los problemas de desajuste y consiguiente mal ajuste de la prótesis pueden favorecer la presencia de lesiones en la encía.

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La primera visita al dentista

Normalmente se realiza cuando aparece el primer problema dental, aunque se debería realizar de manera preventiva antes de apreciar señal alguna de problema bucodental.

Una primera visita al dentista durante el primer año de vida sería la situación ideal.

Aunque en la mayoría de casos se suele esperar a que la dentición de leche del niño haya erupcionado por completo.

Además, y lamentablemente, muchas personas acuden al dentista por primera vez cuando, ya de jóvenes o adultos, empiezan a tener serios problemas que precisan tratamiento odontológico.

Esto, además de estar relacionado con un mal estado de la boca, provoca malas experiencias en el dentista al coincidir la primera vez en el dentista con visitas correctivas y normalmente dolorosas.

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Mal posición dental

Una mala alineación de los dientes, sobre todo en edades tempranas, debe ser tratada cuanto antes para asegurarse una boca funcional y estética.

Los problemas de mala alineación dental son habituales, así como ciertos problemas de mordida debido a estructuras maxilodentofaciales no adecuadas, por lo que es importante acudir al especialista para que prevenga y/o corrija estos problemas mediante ortodoncia.

Así, sea con brackets, ortodoncia invisible o disyuntores, la mala alineación y mordida debe tratarse cuanto antes, de lo contrario las visitas en edad adulta serán más complejas de revertir.

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Sensibilidad dental

¿Quién no ha sufrido en alguna ocasión las clásicas molestias al comer un helado o al tomarse una bebida fría o caliente? Es algo habitual, pero no por ello deja de ser una situación que deba afrontarse como un problema que precisa solución profesional.

En este sentido, la sensibilidad dental, y pese a que en ocasiones puede ser algo transitorio y sin importancia (después de un blanqueamiento), puede ocultar problemas bucodentales.

Por ejemplo: la debilitación del esmalte dental, la presencia de pequeñas grietas o fracturas, caries, enfermedades periodontales o incluso el uso de una técnica de cepillado demasiado agresiva que esté generando recesión gingival.

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Necesidad de mejora estética

Este es otro de los grandes motivos, pues en ocasiones la necesidad de sentirse bien con uno mismo puede ser más intensa que cualquier otra carencia fisiológica.

Así, los tratamientos de estética dental (carillas, coronas, etc.) pueden ser de imperiosa necesidad para personas que tienen la autoestima demasiado afectada por una mala estética dental.

En estos casos, la funcionalidad de los dientes no acaba solo en la capacidad de masticación, sino que infiere también en la capacidad de relacionarse con los demás y con uno mismo.

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Especialista en odontología estética, conservadora y prótesis dental
La Dra. Natalia Sanz es la tercera generación de dentistas Sanz y una auténtica apasionada de la odontología. Formada en odontología conservadora, prótesis y estética dental, su ambición es sencillamente hacer felices a todos sus pacientes.

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