Todas las madres y padres queremos que nuestros hijos estén sanos y felices desde el primer día de vida. Es por ello que, desde una edad bien temprana, y ayudados por los numerosos controles médicos del sistema sanitario actual, nos pasamos los primeros años de vida de nuestros hijos midiendo y comparando infinidad de variables y parámetros estadísticos. ¿El objetivo? Que nuestros hijos sean “normales”, sanos y, en definitiva, felices.

Una de esas variables que los padres y madres intentamos observar bien de cerca es la aparición de los dientes de nuestros pequeños. ¿Les saldrán los dientes cuando toca? ¿Les afectará el chupete a su dentición? ¿Hay algo que les calme el dolor de la erupción dental?

Las cuestiones que nos planteamos los progenitores son constantes a lo largo del desarrollo de nuestros hijos, por lo que en el siguiente artículo pretendemos ayudar a aquellos y aquellas quienes quieran saber algo más acerca de los primeros dientes de nuestros bebés. Veamos.

Los primeros dientes suelen erupcionar entre los 6 y los 12 meses de edad.

Aunque la estadística dice que los primeros dientes aparecen en ese periodo de tiempo, no son pocos los bebés que cumplen su primer año sin diente alguno. Si este es el caso de tu bebé, no te preocupes, ya saldrán.

En cualquier caso, lo más habitual es que alrededor de los 3 meses, tu bebé empiece a tener la necesidad de utilizar su boca para explorar el mundo, lo que le llevará a ponerse cosas en la boca y a salivar mucho.

Esto no significa que el primer diente le vaya a salir, pero sí que es un paso previo a las primeras erupciones dentales, normalmente los incisivos centrales inferiores, algo que suele suceder alrededor de los 6 meses.

También podemos decir que a los 3 años de edad, los niños, suelen ya tener todos los dientes de leche.

Debes asegurarte que, a partir de los 6 meses, la dieta de tu bebé tenga flúor

El flúor es un mineral muy importante, ya que, debido a su acción protectora del esmalte dental, ayuda a prevenir las caries. Afortunadamente, el flúor es fácil de ingerir en la dieta puesto que está presente en el agua corriente, no así en la mayoría de aguas embotelladas. En este sentido, lo mejor sería que consultes con el pediatra si es idóneo que tu hijo beba el agua corriente de tu zona o si, por el contrario, es más adecuado añadir a la dieta suplementos ricos en flúor.

Cuando a tu bebé le duela la boca debido a la dentición, puedes masajear sus encías, ofrecerle algo frío o incluso, en momentos puntuales, darle acetaminofén

Lo más habitual es que la dentición no provoque un malestar acusado a tu bebé. No obstante, en ocasiones se puede llegar a observar como el bebé muestra signos de malestar cuando los dientes empiezan a querer salir, llegando a provocarles exceso de salivación, sensibilidad e inflamación en las encías. Ante esa situación podemos hacer varias cosas, a saber:

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Masajear levemente las encías del bebé, evidentemente con los dedos perfectamente limpios.

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Ofrecerle anillos de dentición (juguetes específicos para morder).

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Darles un paño limpio, mojado o congelado.

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En caso de ofrecerles galletas de dentición, hay que estar atentos para evitar asfixias, además de tener en cuenta que las galletas no suelen ser muy nutritivas (azúcares, sal, etc.).

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Fármacos como el paracetamol para bebés, como el clásico Apiretal, pueden aliviar ocasionalmente el dolor de tu bebé, siempre y cuando tu pediatra te lo aconseje.

No uses tabletas de dentición que contengan geles con benzocaína o con otros analgésicos con efectos secundarios

Hay algunos analgésicos y anestésicos que se venden sin receta y que contienen benzocaína,un fármaco que según la FDA (del inglés Food and DrugAdministration), presentan riesgos para la salud de los bebés y no ofrecen ningún beneficio científicamente probado.

Del mismo modo, no se recomiendan los llamados collares de ámbar, puesto que además de representar un riesgo de estrangulamiento y asfixia para el bebé, no hay ninguna investigación que avale su eficacia.

En cuanto tenga dientes, debes cepillar los dientes de tu bebé dos veces al día con dentífricos con flúor

Parece una obviedad, pero muchos padres creen que son demasiado pequeños para cepillarse los dientes.

Nada más lejos de la realidad, los dientes de los bebés son sensibles a producir caries, por lo que debes cepillar los dientes de tu bebé con flúor después de las comidas principales, sobre todo antes de acostarlo, y más cuando los azúcares de los biberones son lo último que ha ingerido el pequeño. La cantidad de dentífrico fluorado es, antes de los 3 años, la equivalente a un grano de arroz, mientras que, pasados los tres años, la cantidad equivaldría a la de un guisante.

De hecho, es importante que ayudemos a nuestros hijos a coger el hábito de manera supervisada, incluso ayudando activamente hasta que estos tengan 7 u 8 años, a fin de que se cepillen correctamente y de que no se “despisten” con el tiempo de cepillado.

Mantén un control médico con profesionales (pediatras y dentistas)

Lo normal es que, en los primeros meses y años de vida, las visitas al pediatra se sucedan con asiduidad, por lo que conviene que se revise el estado de las encías y la boca de los pequeños hasta que tengan los primeros dientes.

Una vez los dientes empiecen a erupcionar, no dudes en acudir a un dentista para asegurarte que todo está desarrollándose de manera normal.

Además, el propio dentista puede aplicar flúor para prevenir caries y/o enseñarte como hacerlo tú mismo/a en casa.

Que tu hijo visite al dentista en cuanto tenga los primeros dientes y al cumplir el primer año

Si quieres asegurarte que el desarrollo bucodental de tu hijo es el adecuado, visita al especialista de la boca y los dientes, que no es otro que el dentista. Por lo tanto, el consejo es que busques un odontopediatra con sensibilidad y tacto con los niños y que este evalué el estado de la boca de tu hijo.

Además, puesto que esta visita será solo de exploración y puede enfocarse como una visita divertida y nada dolorosa, crearás un precedente donde la experiencia de tu hijo/a habrá sido positiva, algo que ayudará cuando el motivo de consulta tenga expectativas de acabar en tratamientos más complejos.

Apunte: las erupciones de los primeros dientes del bebé pueden provocar aumentos de la temperatura corporal, pero difícilmente estos aumentos superarán la cifra considerada como fiebre, es decir, los 38ºC. Si tu hijo supera esta cantidad, lo más probable es que esté sufriendo un proceso infeccioso y que no sean los dientes los culpables del aumento de temperatura y malestar.

¿Quieres más información?

Si tienes alguna duda sobre cualquier tratamiento dental escríbenos y nos pondremos en contacto contigo con la mayor brevedad posible.

Especialista en odontología estética, conservadora y prótesis dental
La Dra. Natalia Sanz es la tercera generación de dentistas Sanz y una auténtica apasionada de la odontología. Formada en odontología conservadora, prótesis y estética dental, su ambición es sencillamente hacer felices a todos sus pacientes.

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